Como sombra
cabalgo insomnios
por terrenos áridos,
polvorientos
siguiendo el rastro,
del olor fétido
de su desprecio.

Falso caballero
de noches sin lunas
legendario cuervo…

Voy maldiciendo
ciega de genio.
Con el orgullo herido,
maltrecho el ego,
con sed de venganza
los labios secos,
escupiendo fuego.

Cerrados los puños
agarrotados los dedos,
me contengo,
ante el soberbio
sobrado de ego,
que blandiendo va
el frío acero
de los ineptos,
con la falacia
de malsanos verbos,
y espero… observo
como su hidalga figura
con ellos se muriendo…
Sin mover un dedo…

© Hergue Azul