Resbalan los dedos húmedos
en la garganta de la vulva
que túrdiga temblaba a la luna
esperaba con ansiedad
orgasmos élites ápices de maravillas estelares

Un espeso vello
vestía el clítoris en llamas
mirándome con codicia
al rogar que la lengua
no se parase nunca

Los senos hinchados de ganas
gañían un alfabeto que no conocía
en la penumbra de un enorme lecho
bañado de los placeres provocados
largo la noche de perversas emociones

Nuestros cuerpos se rodaban como trompos
incapaces de entender y de querer
de cuanto eras atraída por mi seso
siempre derecho a mirar
las constelaciones celestes

Lo acariciabas con la boca
como si fuese un regalo de siempre querido
y te gustaba esconderlo
dentro en monte de Venus colmada de lagos inagotables
gustosa al sentirse amada

Bailábamos al ritmo
de música gitana
hasta que gritando locamente a la luna
nos encontramos en un baño de satisfacciones
al sentirnos enamorados como la primera vez

© Greg D.