Escapo a la angosta soledad desnudo…
como un bardo, vejando folios vírgenes con verso blancos.
Caminando a oscuras con el eco de los pasos,
ebrio de todo, descalzo…
Como un sócubo con cuencas de onix,
cabalgando insomnios de zafiros azules.

Entre la vorágine de una cuidad que ruge
por el cauce de sus calles,
entre las luces tenues de los parques.

Entre románticos galgos que aúllan a Selene.
Con las pardelas que vuelven a la copa de los sauces.

Escapo en los inciertos brazos de amantes distintos,
para reencontrarme, contigo, en mi mismo…

© Hergue Azul