Cuanto la noche oscuras me roza
con su fino velo de perfumado pétalo
las pestañas me pesan como templos
dejo de escuchar campanas al viento.

Y la marabunta soledad me arrastra
a su reino de sombra … y de muerte
y camino a la vera de cuerpos celestes
por los oscuros senderos relucientes.

Donde confluyen miles de silencios.
Allí cobran vida y sentido los sueños.
Allí hablo con desconocidos, con ellos…
me río, canto, bailo, grito, y me divierto.

Juego como un niño y me pellizco,
me alegra saber que estoy vivo ¡vivo…!
que existo, que puedo ser yo mismo
en mí loco sano y mundano juicio…

Cuando vuelo en sueños sé que existo…

© Hergue Azul