Tanto cariño y tanto amor te profesé siempre,
Ora en mi mente, ora en mi corazón,
Mujer de mirada dulce y resplandeciente, que
Agoté mi espíritu y ahogué mi vida buscando tu amor inclemente.
 
Marchitaste mi primavera, estando todavía las flores en
Incipiente y prometedora eclosión, tras unas primeras lluvias.
 
Mas todavía mi corazón, que suspira y exhala amor por ti,
Alberga añejas esperanzas; ofreciéndote mi mano ahora que sé que
Nieva en tu corazón, porque el amor que le ocupaba,
Otro rumbo tomó ahora de manera inesperada, dejándote huérfana de amor…

© J. Javier Terán