El olor de tu piel
en la boca y en las manos
que cada vez traigo a mi
para sentir todavía tu deseo.

Como aquel día
por caso
o por destino
cuando terminaste aplastada
contra el muro
en un vilo perenne de placer.

Tu falda
demasiado corta
y tus botas de piel
y tus senos delicados
bañados de mi saliva.

Si el amor es el acto del placer
jamás placer fue más grande
de aquello de obtuve de ti.

las axilas sabían a menta
mientras lamia
el ultimo palmo de piel
restregado sobre mi rostro.

De aquel amor
orgasmo divino
hemos estado
amantes en los confines
de un paraíso infernal.

© Greg D.