Tú que sabes de verdades y quimeras,
dime, ¿qué silencias? o dime, ¿qué guardas?,
ahora que te escondes, dime, ¿qué esperas?

Cuéntame luna nueva, no seas esquiva
¿Duelen en tu cara oculta los desamores,
o simplemente te proteges de la deriva?

Cuéntame luna, ¿te duele la desolación?
¿Cavan tus cráteres las almas compungidas?
¿Te ruborizan la desnudez y la pasión?

Escucha nuestro sentir, luna misteriosa,
llegó tu hora de brillar, de tu resurgir,
llegó el momento de ser feliz y dichosa.

Gimiendo está el viento, el mar ruge y brama,
es la noche espesa quien provoca su guerra;
muestra tu luz; ¡escucha, la vida te llama!.

El viento anhela su brisa, el mar descanso,
el cuerpo y su pasión, desean ser saciados,
las miradas su resplandor y tú un remanso.

Regresa pronto de ese lúgubre retiro,
restaurando los corazones rotos y heridos,
y así las almas no darán su último suspiro.

© Isabel San José Mellado