En La Olmeda

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Un alegre día de visita mañanil,
andando tierras norteñas
de singular kilometraje de a 800 metros,
más de la cuenta habíamos ya caminado
y sin quererlo ni comerlo,
en mil quinientos metros de más
habíanse convertido,
por arte de magia.

Aquellas lenguas que nos dijeron
andando se llega enseguida,
pues el camino
fácil y sin letargo se avanza,
sin pensar que íbamos a descubrir
esa sencilla y llana verdad.

Más la desfachatez fue conjunta,
no nos avisaron que el sol atizaba
y a kilómetro y medio la señal decía,
pero andando y andando
con giro incluido pudimos llegar,
una Olmeda de árboles grandes
por allí se divisaban,
eran todos verdes y enormes
cual frondoso su ramaje contenía.

La Olmeda, esa hacienda romana.
de amplitudes mosaicales,
durante más de dos horas
de andar y andar,
sin dejar de admirar
todo lo que se podía ver,
y algo más en alrededor y latitudes
entrelazando foto a foto,
lo que la vista le iba llegando
sin retorno ni trasiego.

Había allí una mata verde y frondosa
que en tierra fértil descansaba
en medio de la romana villa,
era el ancestro que había vuelto
para enseñar su calidad y fuerza.

Vestigios asentados allí estaban
tan tranquilos y sosegados,
entre cuernos de cervatos
que por aquél lugar años ancestros…
se cazaban con arco y flechas.

¡Qué casualidad tan real allí descubrimos…!

Un cubo con escobilla… en medio
y al lado justo, de dos muebles de madera
demasiado relucientes,
como si fuesen de ahora mismo…
tan nuevas y recién pintadas,
que ni te lo podrías llegar a imaginar
son letrinas de los antepasados romanos,
allí estaban bien colocadas y visibles
son dos, las que pudimos ojear.

Ya de regreso y terminada la visita original,
caminando por la carretera vecinal
a los lados, campos y arroyos
juntos convivían entre juncos verdes,
que zarzales con maizales
avenales y trigales,
todos a una seguían su ruta hacia lo alto
creciendo, sin pararse tan siquiera.

En mitad de una pequeña rotonda
de “la gañina” creo se llama,
grata fue la visita y la caminata
cuando los minutos empezaron a mermarse,
entre las solapas solariegas
un buen trozo de tortilla
sumergido andaba a lo ancho,
sin estrecheces ni nada
en una barra de pan de Saldaña.

Y, de bocado en bocado
algunas veces se paraba,
para que siguiese adelante
la comida-merienda,
su camino sin demasiadas prisas
observando el paisaje
que asomabase por las ventanillas
de un autobús en azulado por dentro,
sencillo el montaje y casi nadie
ni miraban ni se percataban
cuatro gatos en medio,
parcas las palabras
que ni sentidos tuvieron
ni salieronse del lugar.

Un hidalgo alto y con quevedos
ni pronunció su nombre,
cual hazaña singular iba relatando
con tan historia hidalga,
ni en los albores
de la Saldaña antigua,
grandes señores y damas
cual Corte Romana,
fueron a caerse
precisamente a la Villa Romana,
ahora llamada de La Olmeda.

Palencia, sábado 03 junio 2011.
Poema nº. 30/2011
®Mía Pemán

6 comentarios en “En La Olmeda

  1. Qué te voy a decir, Mía, de esta descripción. Si yo también he contemplado toda esa belleza que tú rimas en tus versos. Y me resultan cercanos sus nombres: Gañinas, Saldaña, Pedrosa…, y esa Villa Romana de la Olmeda, que es una joya e su conjunto. Así que no me extraña te inspirase semejantes versos. Un abrazo.

    • Fue mi última excursión a La Olmeda… Javier, y esa vez, fui con alguien más, pero, ya no pertenecía a Turismo ni a la Diputación. Y, en autobús tuvimos de viajar. Qué son tan tardías las horas, que menos mal que dio tiempo de verla al completo.
      La Primera vez, la vi en Pedrosa, la segunda ya, en los días de las Puertas Abiertas en 2009, con una amiga… y aunque sabía que había un museo en Saldaña, nos fue imposible ir.
      Con todo lo que anduvimos de camino y lo qué al interior vimos, así salió el poema en sus letras…
      La verdad, que las dos veces, pude ver grandes avances…
      Lo qué no me agradó para nada, fue el pequeño homenaje que le hicieron a quién donó tan gran descubrimiento. En vez de un pequeño busto, hubiera sido mucho mejor, una Estatua de ese propietario que les dejó todo lo que tenía y más… Un abrazo,

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