almazara-alcabon

Quiero con todo cariño
que la vetusta almazara,
tenga una reseña clara
de mis vivencias de niño.

La mula arrastra cansuna,
grandes conos de granito.
que rotando… en infinito,
machacan esa aceituna,

para ahorrarle mareos
ponen gafas, sin visión,
cuando pone en rotación,
los rulos con sus arreos.

Van cayendo las olivas
para morir machacadas
de las tolvas recargadas
de las maduras cautivas.

Las pulpas ya trituradas
se reparten en las seras,
que apiladas en hileras
esperan a ser prensadas,

mientras se eleva la hilera
brotan lagrimas doradas,
que las olivas preciadas
subliman con su llantera.

Con palanca y torniquete
se comprimen los orujos,
que sueltan dorados flujos
al ir tensando el trinquete,

se recogen las llanteras
en un pequeño reguero,
que lleva al decantadero
las lagrimas de las seras.

Estas lagrimas doradas
afloran con el prensado,
dejando en el reposado
sus impurezas moradas.

Con mimo son sometidas
a dulces temperaturas,
para limpiar amarguras
de manos bien entrenadas.

Se eleva el virgen tesoro,
separando de alpechín,
que queda cual lodo ruin,
para brindarnos… su oro.

Autor: José Salas Salas
Barcelona 04-02-14 (Es)
Foto: De internet.