Y fue esa noche…

la que te permití, dominarme
atándome a tus cadenas,
me embriagaste
con tu néctar,
al son de tu melodía
bailamos toda la noche
deslizándote por mi cuerpo,
entre mis piernas, las tuyas
y en mi sexo tu fuego
llenando de tus delirios
mis entrañas,
en tus manos mis pechos
como copas de vino saciadas,
mis caderas acompasaban
tu ritmo…
y entre gemidos desbocados
ahogamos nuestros deseos.

©Ana Belén by Orquídea