macarenaortega22_2599

Siendo ya la época cercana al enclave otoñal, llegándose los días, que iban sintiendo ese malestar apesadumbrado, sin saber qué era exactamente lo que les pasaba…
Los días se hacían cada vez más lentos y táctiles, les costaba levantarse sin apenas entrever qué era lo que estaba ocurriendo…
Estaban siendo acortados y ni cuenta se habían dado.
Perdían el rumbo y no sentían nada. Quizás deshabituados se encontraban, sin más remedio.
El Otoño se había implantado, es la magia que vuelve a su hogar taciturno…

Las Hojas de Otoño

Lacio y encogido se recogió el verano,
cada vez dura menos su estancia
cuando efímera se vuelve o inoportuna,
cansado de la monotonía abúrrese de todo
y de nada, a la vez… dice ser, infeliz y se extravía…
Asombradas del ambiente, cada año
se acercan a nuestra vera, atónitas
Saben estar ahí, sin que las llames vienen solas,
su caída es extraordinaria, ocasional

Huelen a sepia de montaña, tan especial es…
que al olorarla, te encandila
Observando su mirar, aprecias
ese candor alegre que lleva en el semblante,
Jadeante y anhelante se llega con alguna que otra prisa
sin apenas comprender el por qué, de ese ansia desmedido
Acelera los reajustes del entender que a medias se le acercan,
parece tener las miras bien provistas del entusiasmo regular
y se percata, qué olvidóse transmitir esa llegada precipitada
Saltarinas se han vuelto de muy pronto,
ya no quieren seguir por más tiempo
en el mismo lugar, y abandonan de sopetón
al osado brazo, al qué unidas han estado por tanto tiempo

Desventajas tiene la gran partida,
a la ciénaga del ocaso, direccional
esas presencias avispadas, que se adhieren
descuidadas y pizpiretas,
Encuéntrense en el medio de todo sin darse la vuelta
presenciales son los que se acercan demasiado,
retocando enseres quedados atrás en el anochecer de los días

Oímos algunas veces los pajarillos de otoño, cantar
sus trinos se asoman despacio
llenando sus pulmones de aire tibio,
atraen como el que más… y, la naturaleza les escucha
distancias recorren y se llegan más frescos que una lechuga,
viven su existir y lo saben transmitir de maravilla
sus cánticos entonan y enseñan a sus crías
volando hasta el más allá, con el más acá incluido…
Tienen el sentido común intacto
aunque parezca mentira, es cierto
atinan siempre, a encontrar sus antiguos nidos olvidados
Oliendo a café recién hecho, en la cafetera antigua
te olvidas de todo el alrededor,
traes en el regazo el cestillo repleto de frutos magníficos
caperuzos ceniza y vestimentas marrones,
que al horno se les va a calentar
y esos monjecitos verdes qué fueron,
aÑorarán ser libres del todo
no podrán escaparse y coger la carrerilla del zapateo,
para arrear a quien les arrebató de su árbol encinero
Obtusos se atolondran, los remilgos y los sopapos
dánse de cara y no se enteran bien,
saben bien lo que hacen
no quieren soltar las flores nuevas que renacerán
porque, se han escapado por la puerta de atrás…
son las hojas remolonas, ellas las más osadas del lugar
saliéronse con la suya, y sin consultar a nadie
marcharon, no haciendo nada de ruido
despabiladas que fueron,
más que la mayoría y no quieren perder el compás
de sus días maravillosos, porqué,
en la primavera del invierno están
si vienen con buen tino y el calor guardan con primor

Palencia, viernes 23 septiembre y sábado 09 octubre 2016.
Prosa y Poesía n37/2M16
©Mía Pemán