Amaneció con un sol tan ardiente
que me contagio su calor, su ardor
su deseo carnal, quede con él
como si quedara con mi amante.

Esta tarde un sol aún candente
se encarniza sobre la piel
de la espalda ya afligida de ampollas,
la tensión se hace lacerante…

Espero con paciencia, calmar este calor
interiormente se vuelca en pasión,
que irradia mi cuerpo hacia el espacio sideral,
luceros me alumbran para
encontrarte esperándome en nuestra cala.

Permanezco escondido en una de las
tantas ensenadas marinas
que irradian tibieza,
espero el claror de las estrellas.

Perfumada con aromas marinos y terrenales
te espero como lluvia orgásmica, deseosa que
inundes mi cuerpo con gotas de astros
para después explosionar juntos como
si fuéramos luna y sol, amantes de por vida.

Distingo varias tonalidades de salinidad,
de la higuera llegan notas aromáticas,
vapores del melocotón que asa
olores erogados de quien lo adereza.

Cuando estrellas y luceros se atraen,
nuestros cuerpos unidos, tormenta se espera
chocaran una y otra vez hasta llegar
al orgasmo natural de amantes junto al mar.

Cunado del eterno canto de las ondas,
de su vaivén cíclico y desigual,
pienso que no estoy para nada mal
entre estas volcánicas riberas.

Explosión de mil colores
sentimientos encontrados
cual galaxia se descubre, cual dos cuerpos desnudos.

Creo de estar cercano al paraíso
acurrucado entre los calientes senos de una amante
ciclónica, o cerca de un venéreo monte
ardiente, o entre los pliegues de una sonrisa suya.

Como debe ser soberbio y potente
el orgasmo cósmico que la ha destrozado,
evento sísmico de una era geológica remota,
la ha quebrado, colapsado y vuelto indolente.

Alegría, pena, nostalgia
de que se agote nuestro placer
tierra y cielo nos unieron….
estrellas, arena, brisa marina
sentir en el orgasmo acabado
Sentada te espero,
sentiré como galaxias chocan
quizás envidia las damos por amarnos
volverán a chocar cuando juntos
volvamos a tener un orgasmo cósmico.

Ciclones, erupciones, tsunamis, huracanes…
me pregunto si una tal copulación
terrorífica se sea nunca más verificada.
¡Nada de cual jactarse entre nosotros humanos!

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.