Sobre el alba más incierta se cayó la luna rota,
estallando en mil pedazos desde el negro más profundo:
anda un alma recogiendo lo vivido de esos restos,
mientras teje en su memoria de retales una historia.

Un reloj que come tiempo va destruyendo las huellas;
los ojos escondidos de esta madrugada reniegan.

No habrá un sueño que guardar porque la luz lo destruyó.

Anda un alma perdida en un mar de sombras que, emergiendo
desde un caótico recuerdo, en fuga se desvanecen.

© Mª Yolanda Gracia López