Los hilos plateados
caen húmedos
infringiéndose en las líneas alegres,
en el aire olor de oriente
y sonidos de lamentos
a ritmo ponen música a una danza
que no tiene tiempos escritos,
solo deseados.

Me baño en ti, tus gotas de amor
imaginarias lluvias desde el cielo
como agua bendecida en este cuerpo
deseoso de ser bañado de placer.

Manos resbalan sobre ondas
de una marea rosa
perdiéndose en vertiginosos molinos.

Vendaval que me causas dentro de mí
donde me entrego a tus idas y venidas
mis brazos amoldándose a tu cintura
para seguir esta danza llena de gemidos
cuerpo el mío unido al tuyo, quizás
pidiéndote danzar siempre a este ritmo.

Naturas de agosto y de invierno
nacen y se encuentran
en el mismo instante
que el tiempo expande,
destruye y recrea
amando y odiando
el transcurrir suyo.

Ese dolor de ser alejada de tu tiempo cuando
en agosto bañándome en ti, encuentro una brisa
de placer, explosión del arco iris
como en un día de invierno, me das el calor
hasta quemarme entre tus aguas, amor
espuma llena de aromas a mar en tormenta.

De sabores encantados
de ojos y labios
el espacio se satura
y parece primavera.

Robo la miel de tus labios, saboreándola
como si del último manjar se tratara,
recogeré tu luz de tu mirada para sentirme
serena y en calma cuando esta danza se pare,
bañaré mi memoria de ti para
sentirte siempre cerca de mí.

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.