No te restregaré la poesía, ¡Prometido! ahora tiéndete y alza la falda tu boca tiene más hechizo que mercurio depositado en la cavidad del fuego.

Entrelacemos carne con alma, llamas con brasas, soy ardor que busca ser calmado besa ahí donde se esconde el secreto del buen amor que se abre cual capullo con ganas de ser flor entre tus dedos.

Así no retengo ni semen ni besos y la sutura se endosa, se acomoda complaciente y gruesa.

Que grite nuestra piel erizada y se abran universos conciliadores con el tiempo mi cuerpo será tu remanso y el tuyo mi redención.

Mi loco corazón caerá adormecido abajo dejará las fuerzas olvidará quién eres, matriz y esperanza en un cuerpo neonato.

Siénteme cálida y loca, hagamos de los vaivenes un intenso placer, roza mi alma que te espera en el infinito ansiado donde se beben las aguas del diluvio.

Mi loca esperanza caerá mientras nacerá en la boca de fuego.

Abraza mis anhelos son espacios prometidos, rayitos de luz en tus momentos oscuros, acaricia mis deseos en el palpitar de mi vientre.

Mi loca respiración como mercurio aturdido expulsará mi enfermedad, se fijará dentro de ti dándome el poder de volar, ingeriré de ti algunas gotas para hacerme inmortal. Si bloqueado en la respiración y en el cuerpo me inmovilizo en tu último orgasmo.

Lame de mi piel los sabores de uva y menta con tu lengua diestra en estas lides.
Ya en el éxtasis el trote será más lento, que subas a mis cielos quiero y descanses sobre mis tibios senos donde late un corazón tranquilo después de tan agitado sueño.

© Silvia García Sandoval & Greg D.