Noche de verano, noche mágica,
te escucho y te penetro
en tu negro manto me envuelvo,
en él me anulo
como entre los brazos de una amante
y en el aire respiro el calor, el olor,
de quien quisiera, pero no está.

Noche de verano, noche ardiente
quisiera estar donde estés tú
larga noche de insomnio, de gestos vagos
recuerdos de roces que rasgan mi piel.

Alta y llena la luna en el cielo
cuenta mil deseos,
algunos audaces, un poco imprudentes
despierta en mis sentidos
la imparable gana de ti.

Desde mi ventana abierta, miro las estrellas
tantas veces testigos de nuestro amor
siento sofocarme desde dentro hasta mi cabello
recordándote en este lecho junto a mi
rozo mi piel imaginándome tus manos sobre mi piel.

El viento entre los cabellos, como dedos
preludio de caricias bien más ardientes,
susurra dulces memorias
se insinúa entre la ropa y yo los tomo.

Presiento amor que la distancia, no será olvido
distancia de verano que el invierno te traerá,
reencuentro con pasión como esta noche
aun sin tenerte te siento dentro de mí, gotas me bañan
tan sólo pensándote amor, noche mágica de verano.

Un escalofrío me sacude
agita mi seso tieso,
escurre sobre mi piel caliente
“ávida de tu boca”
y tengo tus ojos dentro
y un fuego siempre encendido.

Abrazo mi cuerpo, siento escalofríos por pasión imaginaria
abro mis labios para sentir tu lengua jugar con la mía,
mis dedos juegan con mi flor, esperándote con deseo
esta noche, será mi pasión quien me lleve al éxtasis,
gritaré tu nombre como si estuvieras aquí y ahora.

Y ahora este fuego es un fuego que se apodera de mí,
arde entre los pliegues más secretos
y es un calor que duele.
La mano baja, inevitablemente,
a la humedad que se abre y vibra,
dando incluso copiosa
aquel néctar que un día fue mi deleite.

Respiro agitada, llena de humedad propia,
mi lecho revuelto, quizás dando muestras de mi pasión
entre mi recuerdo de ti y mi cuerpo en explosión
de amor, de la propia naturaleza de él,
exhausta ya, contenta de mi embiste a la vez
triste por tu distancia ante mí.

Respiro lento, en tu recuerdo
respiro aún por ti….
y también en tu ausencia… me pierdo.

Voy quedando adormecida, preparándome para soñarte
para seguir soñándote cerca amor,
sueños tan pecaminosos que nadie entendería,
porque tú y yo hicimos del amor.
Nuestro mundo, nuestro paraíso terrenal
respiraré tranquila sabiendo que tú también me soñaras,
porque los dos nos echamos de menos,
tranquilo vida, ya llegará el invierno.

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.