En esta noche de julio tan calurosa,
me siento tan cansada como el sol de relucir,
presiento que me abandonaré a soñar
con mi amado, pues hoy no podré tenerle.

Me daré cuenta al improviso de no tener piel
sobre mis huesos; de estar deshecha el alma mía.
Porque no podré sofocar
esta vocación de haberte, amada mía.

Voy corriendo por verdes prados,
una brisa con tu aroma me inunda
al final del sendero, aprecio tu figura,
con tus brazos abiertos, ven amada.

Y mientras duermes un sueño profundo
no me digas que te has desviado del sendero esta noche.
Deformaré entonces el espíritu rebelde del tiempo,
apiñaré este mi soplo
entre los quiebros y las cavidades de tu alma,
e inmovilizaré la luz
que un tiempo iluminó nuestros perfiles.

Despierta o dormida, siempre en tu camino,
siempre con la luna y estrellas de testigos
de nuestro amor, tranquilo amor
aunque duerma profundamente te soy fiel.

Para que no vuelvas esta noche mía errante,
prófuga de sueños serenos.
Y cuando apretaré fuerte tus manos
en esta noche de sueño profundo
no me des recuerdo desinteresado
en cualquier lugar apartado de tu pensamiento.

En mis sueños más débiles, presiento
otra mujer besándote, mirándome
con desdén, quisiera ponerme celosa
pobre ilusa no sabe que eres mío
tan sólo es un sueño no la realidad
amado mío te llevaré hasta el infinito.

Porque en ese instante, desenvainaré los silencios
de todas las estrellas del cielo,
quitaré su piel
y la fijaré con clavos a tus párpados,
para que tu puedas como girasol
que está junto a la línea del sol
rendirme en esta tu noche de sueño profundo
también en absoluto señor de cada luz tuya.

Como cada nuevo atardecer amor
me iré ocultando con mi sol
para darte tanta luz como paseos interminables
por donde tú y yo sólo sabemos pasear
nuestros cuerpos como mundo descubiertos.

Pero si esta noche tuya debieras quedar
desenfrenada del cante de mis labios,
del deseo de mi lengua,
del sueño de mis manos,
al alba callará el espíritu rebelde
de mi corazón, que de tiempo fue domesticado
de cada singular roce tuyo.

Pero esta noche que estoy cansada
tanto que quizás no quisiera despertar
me dormiré con el sabor de ti
tus besos salados por laágrimas que recorren
tu rostro, no temas amor
vaya donde vaya te llevo conmigo
sueños que realidad se hicieron
porque siempre estaré contigo.

Y de tu belleza
diosa del corazón mío, no dejaré que otro te cante su alabanza.

© Manoli Martin Ruiz  &  Greg D.