La Noche De Los Sentidos Humanos:

Dulce merecedora de mis deseos
inmolo tu vulva sobre
un altar de crisantemos.

Anocheciste vigoroso,
abrazado a mi cuerpo,
casi a oscuras,
tus manos…me auscultan..
con la ternura de siempre.

Y cuando estalle el fuego
en mi mente,
tú yacerás en la oscura alcoba,
tan levemente
encarcelada por el suculento
juego de los cinco sentidos
en tu dulce y mental éxtasis.

La misma que agonizaba
convirtiéndose a la postre
Leña y fuego, crujiente
Complacencia de las mentes
Llegando a la dulce muerte
en un suspiro.

Y cuando te despertarás,
así cándida pero letal,
con afluencia saborearás
el dulce néctar mortal
de cual celosamente en el corazón
custodiarás el veneno del recuerdo.

© Araceli García Martín & Greg D.