Calma Mi Calentura

Mi cuerpo era un campo yermo
cual laguna seca sin vida,
mi piel eran surcos del desierto,
mis labios estaban sellados ,
no tenían recuerdos de besos ardientes,
hasta que llegaste tú amor, desperté.

Cuando con toque leve
te llevo persuasivo
en deseosas y sensuales realidades
te escurre ardiente deseo
qué envuelve tu piel.

Despacio, poco a poco despiertas en mi
deseos carnales ya olvidados
mi boca busca tu cuerpo para
deleitarte , llenarte de placer
sentir como nos bañaremos
mutuamente de nuestra lluvia dorada.

Te inundo de gotas de sudor
de macho yugado
al deseo ilimitado.
Son lianas móviles
mis calientes brazos
que acarician tu flor
deshojándola como pétalo ambarino.

Mi flor sintiéndose húmeda, se abre
ofreciéndote su esplendor su aroma
sabiéndose bien querida y gratificada
con tu rocío sin furia tan solo
cuidados llenos de placer para mí.

El frenesí avanza
como río en riada,
me apodero de tu boca
como sinuosa serpiente
que te unce con sus espiras.

Nuestras lenguas juegan al escondite,
aumentando así nuestro deseo
explorarte con mis manos hábiles
recorro tu pecho hasta llegar
a tu cumple que me espera desesperada.

Las colinas blancas palpo y mordisqueo sin pose
haciéndote vibrar el cuerpo de escalofríos
y estremecimientos bajo mi dominio.

Con movimientos involuntarios
mi cuerpo se sube al tuyo, tendido
te cabalgo con frenesí, te deseo
como el infierno al cielo
arderemos los dos juntos, calentura sin fin.

Tomo tus caderas, aprieto tus glúteos,
el ardor vuela como viento caliente
hasta el hipogeo húmedo y brumoso.

Mi cueva te acoge, eres su morador
Se prepara para ser regada por tu lluvia
a la vez ella te dará su roció para calmarte
eres el guerrero de mi flor

Injerto la espada
con un ahondo audaz
y te rocío de mis humores
calmando tu calentura.

Yacemos uno al lado del otro
gran batalla libramos, sudorosos
bañados de nuestros humores
felices de haber saciado nuestra calentura.

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.