En la habitación en penumbras que de inciensos está perfumada
yazco sobre mórbido lecho esperando a ti mi amada
nuestra música resuena como caliente onda de mar
mientras espero ya tembloroso que te desnudes y hagas el amor.

Sabiéndote en la habitación contigua, deseoso de mi cuerpo
desnudo, soy pícara, me atuso el pelo, gotas de perfume
en zonas que sé a la perfección que buscarás y besarás
un camisón con transparencias las justas, para mi hombre.

Con una danza que se asemeja a la del cisne, me acerco
a ti, te dejo que te regodees en mi cuerpo, es tuyo,
mi camisón hace su trabajo, excitarte para empezar
nuestro ritual de amarnos hasta el amanecer.

Mis manos en tu cuerpo acarician el ámbito
y los labios que saborean allá donde tiene inicio la vida
el pecho mío aflora el tuyo y empieza el balanceo
y los besos apasionados que completan la escena.

Mis dedos juegan con tu cabello revuelto, bajan
Por tu espalda haciéndote surcos de pasión, enrojecidos
Busco tus labios ansiosa del sabor a miel, mi lengua
Juega con la tuya, nos devoraríamos sin pensarlo.

Dulce amor, dulce bien dulce ángel de sueño
como es bello saborearte el amor mío lo necesita
el cuerpo tuyo desnudo en la oscuridad parece casi de terciopelo
y me hundo en la carne deseo indisoluble.

Sólo contigo encuentro el éxtasis de paradisíaco amor
busco dentro de la carne tuya aquello que enciende mi calor
y te aprieto fuerte casi haciéndote mal
luego acaricio tus mejillas en este aire surreal.

Tu piel húmeda, me da la señal que serás mío
que otra vez hombre mío, seré tu ángel,
que la distancia entre la tierra y el cielo
lo cruzamos con nuestros cuerpos entrelazados.

Cuando al fin alcanza el ápice que nos lleva al goce
son vaciados nuestros cuerpos quedan allí expuestos al viento
que lame tu piel de coral y de rubín
y mirándote me siento como volver niño.

Mirar tu sonrisa, tu boca entreabierta por el goce
me hace sentir la mujer más dichosa por tenerte
me abrazo a ti para seguir sintiendo tu cuerpo vibrar
después de darnos al goce del amor.

Hacer el amor contigo querida mía es goce perfecto
puesto que todo es difundido con un grande sentimiento
que nos coge fuerte el alma y nos induce en el futuro
a repetir la experiencia, yo te amo te lo juro.

Hacer el amor contigo, mi hombre, es saber que me quieres
no me hace falta juramentos ni promesas
este amor que nos profesamos, es infinito,
no habrá mares ni montañas que nos separe; pues,
hasta en lo más profundo de mi alma, te quiero.

© Manoli Martín Ruiz &  Greg D.