¡Ah, la muerte! Insoslayable
salto hacia el arcano. Irrefrenable
avance, en acecho impasible,
Impredecible voluntad
de vida inconcebible
que tal vez sigue en el fondo
de los párpados cerrados,
postrera imagen que indeleble
queda, para siempre grabada
en un iris que ya no más percibe.
¿Cuál el último impulso,
el pensamiento cuál, último?
Desprendimiento de nuestra
envoltura en la que el alma
lidia medrosa, con lo humano.
Encadenados al deseo profano,
de bienes materiales, roles
establecidos, de laureles
y arquetipos banales, sibaritas.
No quiero que se duerman
mis pupilas, sin que tu faz
amada en ellas grabe,
quiero verte en el preciso
instante en que yo muera,
eterna parte de mi ser… saberte.

©Yolanda Arias Forteza

Marzo 16, 2016. 13:53 hrs.