A caballo de un respiro
me tropiezo con tu mirada
perdida, rebusca en el alma
con manos disueltas de ganas

Apenas se unen nuestras miradas
se encienden también nuestras ganas
quedando ante ti rendidas
y esperando culminar las ansias.

A encender las fantasías
impávidos pensamientos
excitados del perfume de la espera
y en la distancia de un beso
la danza enciende los cuerpos

Movimientos atrevidos
avivan todavía más ese fuego
conteniendo nuestros gemidos
y absorbiendo cada te quiero.

Me envuelve un deseo
me calienta tu mirada
y hacia callejones inaccesibles
seguro me conduce.
Con el pensamiento del momento
diseño tu cuerpo
impaciente al lado mío.

Me acerco despacio
sigilosa como una gata en celo
y se manifiesta el presagio
concebido por el deseo.

En la agitación de un instante
estrecho tu abrazo
disuelve cada duda
débil tu denegación
remisivo mi asenso
embriagado del sabor
de una alquimia perfecta.

Y en esa agitación inequívoca
nuestro abrazo se hace perpetuo
nos queda el sabor tatuado en la boca
y la agitación de un instante en el cuerpo.

En el horizonte nubes de pasión
enrojecen el cielo de marzo.

© Araceli de Luna  & Greg D.