Tendida en el lecho
con el cuerpo perfecto
te muestras maravillosa
encendida y provocativa.

Respondes a mis deseos
me acaricias y me tomas
inventamos nuevos juegos
y abandonamos las formas.

Trato el amplexo
con lenguas escondidas
de ti correspondidas
en el bosque encantado.

Se encienden nuestros cuerpos
en un vaivén de gemidos
fantasías que vuelven
y enloquecen nuestros sentidos.

Sondeo tu vientre
con labios ambulantes
y mi espada
se adentra despiadada.

Te adentras sin condición
buscando ahora mis labios
excitados de tanta pasión
entrelazando nuestras manos.

Divina mañana
entre tus muslos
felicidad encontrada
placeres consumados.

Y así, otra vez satisfechos
descansan nuestros cuerpos
tu cabeza apoyada en mi pecho
y mis manos acariciando tu pelo.

¡¡Divina mañana!!

© Araceli de Luna & Greg D: