Fotoguarida

¡Amigos del Blog de “La Guarida…”!: Con nuestras dos sucesivas entradas, queremos apostar aquí por algo nuevo (a ver si funciona el invento).

Se trata de un mismo y único texto, el cual hemos elaborado primero en verso y luego en prosa, con las adaptaciones mínimas requeridas, por aquello de encajar las palabras y las frases en uno u otro formato y darle sentido al texto. A ver qué os parece. Muchas gracias.

© Mª Luisa Blanco y J. Javier Terán.

Y… HOY QUIERO CONFESARTE…

Con la mirada perdida, tal vez tras la ausencia

mirando un fondo gris,  allá a lo lejos

donde el corazón deja de latir tanto silencio

y se nublan las estrellas de mi cielo.

Y llueve insistentemente

por los cauces de un recuerdo

por mi rostro imperturbable

acaricia estos tiempos de mi cobardía.

Donde los sueños te atrapan y el miedo se apodera

de esta soledad que acompaña

como si la muerte estuviera acunada en tu regazo.

Con la mirada perdida en ese más allá

tan cerca de mis latidos

todo se nubla en los recuerdos e intento despertar;

tú no estás, lo sé, hace tiempo te fuiste, no sé dónde,

nunca quise despedirme, para guardar intacto

este sentimiento…

Y no lo dejaré agonizar, aunque la muerte siga merodeando mi tiempo

siendo parte de mí, como la lluvia que se convierte en lágrima,

como el olvido que se convierte en un sueño repetido.

Y está de más que te diga, que aún anhelo tus palabras,

que deseo ese beso que se fue sin posarse en mis labios,

ese abrazo que infunde valentía

y ese “te quiero” que sigue caminando perdido

por mi corazón…

Y sigo con la mirada perdida

tras ese fondo gris de mi melancolía,

y sigo manteniendo tu recuerdo intacto

cada segundo de mis días.

Escucha el secreto que quiero confesarte,

aunque no sé si te llegará el viento de mis palabras;

lo dejaré caer tan suave como una lágrima

y tan dulce como este “te amo”

que confieso para ti.

Y has regresado ante la llamada que reclama mis latidos,

para sentir que nuestra historia es y será imperecedera;

porque el amor es el eje de nuestras vidas,

porque tú y yo sólo podemos vivir siendo uno;

con nuestras disputas siempre enamoradas

y nuestras caricias a la vida, siempre acompasadas.

De verdad te extrañé en esta soledad que me mordía el alma,

y los tonos grises de la tristeza haciendo su cuna

en el tiempo que pasé sin ti…

Y toda mi necesidad eres tú, ¡amor!;

porque amanecer sin ti, es no levantar nunca la felicidad,

es vivir sin emoción, en el blanco y negro del olvido.

Tal vez me empeciné en ocultar mis sentimientos

y me lancé a un vuelo sin alas y caí…

Y ahora sé que tus brazos siempre me darán calor y fortaleza,

que tus besos son el néctar de mi felicidad;

que todo tú, eres mi yo oculto

porque, ¡amor!, tú sigues siendo el motor de mis sentimientos.

No te vayas nunca, quédate;

y escucha cada día este “te amo” nuevo y sincero

que nace para ti…desde mi alma.

© Mª Luisa Blanco y J. Javier Terán.