Olvidaste escribir mi nombre en la comisura de tu boca olvidaste porque mi amor latía desesperando cada vez que te buscaba en mis espacios olvidaste que te quedaste en mi alma caminando descalzo y cada pisada es una lágrima por tu amor.

Olvidé como sacarte de mi vida cuando se consumía en fríos desvaríos no escribiste mi nombre mientras me entró la locura de poseerte…

Eternamente en mis labios, en la desnudez de mi cuerpo en cada gemido lastimado que llora el corazón ¡que impetuoso es el amor!

Como un veneno derritiendo la razón y mi cuerpo te espera para licuarse contigo y hacer una sola esencia.

Olvidaste ponerle barreras a mis deseos y palabras de amor a mi razón en un tic tac que camina lento ya había tomado su decisión.

Ni con los ojos cerrados se olvida de ti y te dibuja en cada uno de los pasajes de mi vida ¡y te amo! con la fuerza enfurecida de mil mares.

Tú el que mira escondiendo las miradas yo la que se desnuda infiltrándose por tu alma te toco mientras besos tus labios rojos arrancando la esencia dulce de la sangre apasionada en rojo.

Que duerma esta noche tu corazón junto al mío mientras invento mil caricias para darte fúndete en mí como si se agotara el aire lléname de ti arrancándome cada suspiro loco enamorado.

Quédate en mí, nunca te vayas no se como vivir si no te tengo o enséñame a morir… con una sonrisa en los labios cuando me lleve de ti cada partícula de tu existencia.

¡Que arrebato!, que tormento amarte y saber que nunca serás mío… aunque te ame eternizando las noches.

Hasta la última en que cerraré los ojos y recostada en tu olvido dejaré susurrar en mi boca te amo…amor mío.

Te amé cada día de mis días a ti el que no supo amarme y por el que yo quise morir de amor.

Mª Luisa Blanco

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